Fuerza de Voluntad
Este texto nos trae un punto de vista
diferente sobre la "fuerza de voluntad", te invito
a leerlo.
Si todos dedicáramos gran parte del tiempo a la observación
propia, comprenderíamos que la fuerza de voluntad no es
necesaria para dejar algo que nos hace daño. Es ver lo
que nos perjudica y utilizar la inteligencia para comprender
que fumar, por ejemplo, es realmente mortal para nuestro organismo
y entonces el hábito cae por efecto de la comprensión,
no precisamos la fuerza de voluntad porque así nos estaríamos
forzando a hacer algo y todo esfuerzo implica un desgaste mental.
La fuerza de voluntad es suplantada por la realización
de algo que queremos mejorar en nosotros mismos, allí
comienza el camino de la sabiduría.
El hecho de ver que un pensamiento perturba nuestra realidad.
¿Es la FUERZA DE VOLUNTAD que lo hace desaparecer? ¿O
es la inteligencia de VER la inutilidad de dicho pensamiento?
Si veo que pensar en un acto del pasado es nocivo para mi energía
mental, no preciso de fuerza de voluntad. Lo descarto de inmediato.
Es uno el que tiene el poder para dirigir su panorama mental
desde la inteligencia.
El ser humano conciente recorre el camino con con una fluidez
total, observando todo lo que le pasa. Fluye. Ve el hecho. Uno
viaja porque siente el amor de viajar, no es la fuerza de voluntad
que lo mueve, es su propio corazón que le dicta lo que
es mejor para sí mismo; entonces quiere decir que dedicarse
a lo que uno siente o romper con viejas estructuras no son productos
de la fuerza de voluntad sino de hacer lo que realmente sentimos
desde la profundidad de nuestras realidades personales.
Si esfuerzo a la voluntad no estoy actuando con fluidez. Quiero
adelgazar, es un hecho ¿Por qué no comienzo ahora
mismo a entrenar y dedicarme a una dieta? Es la fuerza de voluntad
que nos hará adelgazar o el acto de percibirlo y dedicarnos
con sumo placer a ver como transformamos nuestro cuerpo.
Transformamos a la fuerza de voluntad en un acto de sentirnos
bien y realizarnos sin ninguna clase de esfuerzo. Fluyendo desde
la inteligencia.
(Texto enviado por Juan Pomponio)
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